Antes de entrar de lleno en lo que es el Paradima Crítico-Dialéctico, es importante aclarar qué es un paradigma, ya que es muy importante conocer los paradigmas para Trabajo Social.
¿Qué es un Paradigma?
Paradigma es un término de origen griego, "parádeigma", que significa modelo, patrón, ejemplo.
En un sentido amplio se corresponde con algo que va a servir como
modelo o ejemplo a seguir en una situación dada. Son las directrices de
un grupo que establecen límites y que determinan cómo una persona debe
actuar dentro de los límites.
El paradigma es un principio, una teoría o un conocimiento originado
de la investigación en un campo científico. Una referencia inicial que
servirá como modelo para futuras investigaciones.
El paradigma se
relaciona con resistencia al cambio pero al ser relacionado con el
término emergente consiste en un cambio que puede ser por conveniencia o
porque no se comprende y se resiste a realizar el cambio.
Paradigma Crítico-Dialéctico
El materialismo dialéctico, cuya presentación como tal se debe más a la
actividad de Engels que a la del propio Marx, ha sido considerado
tradicionalmente como la toma de posición filosófica de Marx y Engels
frente al idealismo hegeliano, es decir, como el resultado de su crítica
del idealismo y, como tal, se ha presentado por la mayoría de los
estudiosos del marxismo como el marco de referencia conceptual desde el
que desarrolla el materialismo histórico, que sería la expresión
propiamente científica de su pensamiento. La exposición del materialismo
dialéctico se encuentra fundamentalmente en las obras de Engels:
"Anti-Dühring", (con contribuciones de Marx, publicado en 1878), y
"Sobre la dialéctica de la naturaleza", (escrito entre 1873 y 1886),
obra, esta última, también conocida por Marx, cuyos contenidos nunca
rechazó y que, dada la estrecha colaboración entre ambos hasta su
muerte, se suele considerar también como expresión del pensamiento
propio de Marx.
Oposición al idealismo
El materialismo dialéctico se opone al idealismo, en el sentido en que
considera que no existe más realidad fundamental que la materia; pero la
materia no es una realidad inerte, sino dinámica, que contiene en sí la
capacidad de su propio movimiento, como resultado de la lucha de los
elementos contrarios, (siendo la contradicción la esencia de la
realidad, al igual que para Hegel), que se expresa en el movimiento
dialéctico. Así, el movimiento hegeliano de la idea a la cosa y a su
reconciliación, queda invertido, según la famosa frase de Marx, pasando a
convertirse en un movimiento que va de la cosa a la idea y a su futura
reconciliación. Todo el bagaje conceptual de la dialéctica hegeliana es
conservado por el materialismo dialéctico, pero orientado ahora en la
dirección opuesta
Las formas de conciencia
En cuanto a la conciencia, se distinguen cuatro formas o tipos de
conciencia: la conciencia de sí, por la que accedemos al conocimiento de
nuestro propio ser; la conciencia psicológica, por la que conocemos
nuestra propia identidad y la diferenciamos de la de los demás y de las
otras cosas; la conciencia de clase, por la que accedemos al
conocimiento de los intereses del grupo social al que pertenecemos; y la
conciencia social, que se forma en las sociedades humanas como una
especie de trasfondo ideológico, por el que asumimos creencias y
costumbres al margen de toda consideración crítica.
La relación de la materia con la conciencia no dejará de plantear
problemas, al ser concebida la conciencia como el resultado de las
fuerzas materiales, que la determinan, no quedando, según la formulación
tradicional del problema, espacio para la acción de una conciencia
libre, de una conciencia que se autodetermina. La conciencia es
necesariamente un producto, una manifestación, de la materia,
inseparable de ella. Como tal, representa la capacidad que tiene el ser
humano de comprender, pero también de amar y de decidir libremente
(voluntad).
.Las leyes de la dialéctica
El materialismo dialéctico nos propone, pues, una interpretación de
la realidad concebida como un proceso material en el que se suceden una
variedad infinita de fenómenos, a partir de otros anteriormente
existentes. Esta sucesión, no obstante, no se produce al azar o
arbitrariamente, ni se encamina hacia la nada o el absurdo: todo el
proceso está regulado por leyes que determinan su evolución desde las
formas más simples a las más complejas, y que afectan a toda la
realidad, natural y humana (histórica).
Este es el ciclo eterno en que se mueve la materia, un ciclo que únicamente cierra su trayectoria en períodos para los que nuestro año terrestre no puede servir de unidad de medida, un ciclo en el cual el tiempo de máximo desarrollo, el tiempo de la vida orgánica y, más aún, el tiempo de vida de los seres conscientes de sí mismos y de la naturaleza, es tan parcamente medido como el espacio en que la vida y la autoconciencia existen; un ciclo en el que cada forma finita de existencia de la materia -lo mismo si es un sol que una nebulosa, un individuo animal o una especie de animales, la combinación o la disociación química- es igualmente pasajera y en el que no hay nada eterno do no ser la materia en eterno movimiento y transformación y las leyes según las cuales se mueve y se transforma.(F.Engels, Dialéctica de la naturaleza. Introducción )
Las leyes según las cuales la materia se mueve y se transforma son
leyes dialécticas. Al igual que ocurre con la dialéctica hegeliana, que
es simultáneamente un método y la expresión misma del dinamismo de la
realidad, la dialéctica de Marx y Engels encerrará ese doble
significado. No se puede convertir, sin embargo, la dialéctica en un
proceso mecánico, en el que se suceden los tres momentos del movimiento
(tesis, antítesis y síntesis), como se hace a menudo con Hegel, en un
esquema mecánico sin contenido alguno. "La dialéctica no es más que la
ciencia de las leyes generales del movimiento y la evolución de la
naturaleza, la sociedad humana y el pensamiento", dice Engels en el
Anti-Dühring.
La dialéctica nos ofrece, pues, leyes generales, no la
particularidad de cada proceso. Que son leyes generales quiere decir que
son el fundamento de toda explicación de la realidad, pero también que
afectan a toda la realidad (naturaleza, sociedad, pensamiento) y que son
objetivas, independientes de la naturaleza humana. Marx y Engels
enunciarán las siguientes tres leyes de la dialéctica:
1. Ley de la unidad y lucha de contrarios.
Pero todo cambia completamente en cuanto consideramos las cosas en su movimiento, su transformación, su vida, y en sus recíprocas interacciones. Entonces tropezamos inmediatamente con contradicciones. El mismo movimiento es una contradicción; ya el simple movimiento mecánico local no puede realizarse sino porque un cuerpo, en uno y el mismo momento del tiempo, se encuentra en un lugar y en otro, está y no está en un mismo lugar. Y la continua posición y simultánea solución de esta contradicción es precisamente el movimiento.
Si ya el simple movimiento mecánico local contiene en sí una contradicción, aún más puede ello afirmarse de las formas superiores del movimiento de la materia, y muy especialmente de la vida orgánica y su evolución. Hemos visto antes que la vida consiste precisamente ante todo en que un ser es en cada momento el mismo y otro diverso. La vida, por tanto, es también una contradicción presente en las cosas y los hechos mismos, una contradicción que se pone y resuelve constantemente; y en cuanto cesa la contradicción, cesa también la vida y se produce la muerte. También vimos que tampoco en el terreno del pensamiento podemos evitar las contradicciones, y que, por ejemplo, la contradicción entre la capacidad de conocimiento humana, internamente ilimitada, y su existencia real en hombres externamente limitados y de conocimiento limitado, se resuelve en la sucesión, infinita prácticamente al menos para nosotros, de las generaciones, en el progreso indefinido.(Engels, Anti-Dühring, XII. Dialéctica. cantidad y cualidad.)
Siguiendo los pasos de Heráclito y Hegel, Marx y Engels consideran
que la realidad es esencialmente contradictoria. Todos los fenómenos que
ocurren en la Naturaleza son el resultado de la lucha de elementos
contrarios, que se hallan unidos en el mismo ser o fenómeno, siendo la
causa de todo movimiento y cambio en la Naturaleza, en la sociedad y en
el pensamiento. Con esta ley se explica, pues, el origen del movimiento.
Entre los argumentos que se aportan para justificar esta explicación
predominan los procedentes de las ciencias (Física, Ciencias naturales,
Matemáticas, Economía), pero también de la Historia y de la filosofía.
Entre las parejas de contrarios puestas como ejemplos podemos citar:
atracción y repulsión, movimiento y reposo, propiedades corpusculares y
ondulatorias, herencia y adaptación, excitación e inhibición, lucha de
clases, materia y forma, cantidad y cualidad, sustancia y accidentes.
2. Ley de transición de la cantidad a la cualidad.
Hemos visto ya antes, a propósito del esquematismo universal, que con esta línea nodal hegeliana de relaciones dimensionales en la que, en un determinado punto de alteraciones cuantitativas, se produce repentinamente un cambio cualitativo, el señor Dühring ha tenido la pequeña desgracia de que en un momento de debilidad la ha reconocido y aplicado él mismo. Dimos allí uno de los ejemplos más conocidos, el de la transformación de los estados de agregación del agua, que a presión normal y hacia los 0º C pasa del fluido al sólido, y hacia los 100º C pasa del líquido al gaseoso, es decir, que en esos dos puntos de flexión la alteración meramente cuantitativa de la temperatura produce un estado cualitativamente alterado del agua.
Habríamos podido aducir en apoyo de esa ley cientos más de hechos tomados de la naturaleza y de la sociedad humana. Así por ejemplo, toda la cuarta sección de El Capital de Marx -producción de la plusvalía relativa en el terreno de la cooperación, división del trabajo y manufactura, maquinaria y gran industria- trata de innumerables casos en los cuales la alteración cuantitativa modifica la cualidad de las cosas de que se trata, con lo que, por usar la expresión tan odiosa para el señor Dühring, la cantidad se muta en cualidad, y a la inversa. Así, por ejemplo, el hecho de que la cooperación de muchos, la fusión de muchas fuerzas en una fuerza total, engendra, para decirlo con las palabras de Marx, una "nueva potencia de fuerza" esencialmente diversa de la suma de sus fuerzas individuales.(F.Engels, Anti-Dühring , XI, Moral y derecho. Libertad y necesidad.)
Hablamos de cambio cualitativo cuando una cosa se transforma en otra
que es esencialmente distinta. ¿Por qué unas cosas se transforman en
otras que tienen propiedades diferentes a las de las cosas de las que
proceden? Según la ley de transición de la cantidad a la cualidad, el
aumento o disminución de la cantidad de materia influye en la
transformación de una cosa en otra distinta. La acumulación o
disminución de la materia es progresiva, mientras que el cambio de
cualidad supone una modificación radical de la cosa, una revolución. Con
esta ley se explica el desarrollo de los seres y los fenómenos
naturales, sociales, etc.
Todos los objetos de la Naturaleza poseen características
mensurables, por lo que su esencia, su cualidad, es inseparable de los
aspectos cuantitativos. Cuando una cosa pasa de poseer una cualidad a
poseer otra hablamos de "salto cualitativo". Como todo movimiento es el
resultado de la lucha de elementos contrarios, el salto cualitativo
supone la resolución de una contradicción, que da lugar a una nueva
realidad, que representa un avance en el desarrollo de la Naturaleza. El
salto cualitativo no supone el mero cambio de una cualidad por otra,
sino por otra que supera, de alguna manera, a la anterior.
3. Ley de negación de la negación.
En la dialéctica, negar no significa simplemente decir no, o declarar inexistente una cosa, o destruirla de cualquier modo. Ya Spinoza dice: omnis determinatio est negatio, toda determinación o delimitación es negación. Además, la naturaleza de la negación dialéctica está determinada por la naturaleza general, primero, y especial, después, del proceso. No sólo tengo que negar, sino que tengo que superar luego la negación.
Tengo, pues, que establecer la primera negación de tal modo que la segunda siga siendo o se haga posible. ¿Cómo? Según la naturaleza especial de cada caso particular. Si muelo un grano de cebada o aplasto un insecto, he realizado ciertamente el primer acto, pero he hecho imposible el segundo. Toda especie de cosas tiene su modo propio de ser negada de tal modo que se produzca de esa negación su desarrollo, y así también ocurre con cada tipo de representaciones y conceptos.(F.Engels, Anti-Dühring , XIII. Dialéctica. Negación de la negación.)
La ley de negación de la negación completa la anterior, explicando el
modo en que se resuelve la contradicción, dando paso a una realidad
nueva que contiene los aspectos positivos de lo negado. El primer
momento del movimiento dialéctico, el de la afirmación, supone la mera
existencia de una realidad; el segundo momento, el de la negación,
supone la acción del elemento contrario que, en oposición con el primer
momento, lo niega. El tercer momento, negando al segundo, que era ya, a
su vez, la negación del primero, se presenta como el momento de la
reconciliación, de la síntesis, recogiendo lo positivo de los dos
momentos anteriores.
Una vez alcanzado este estadio del movimiento nos encontramos ante
una nueva realidad que entrará de nuevo en otro ciclo de transformación
dialéctica, dando lugar, así, al desarrollo progresivo de la Naturaleza,
de la sociedad humana y del pensamiento. Un desarrollo que se dirige
hacia formas más completas, más perfectas, más integradoras, de la
realidad.
Clic aquí para ver: La Dialéctica en el Pensamiento de Marx
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